miércoles, 8 de octubre de 2014

Le choque culturel

Creo que esta última semana he estado viviendo en la negación de algo inevitable: el choque cultural. Si, como lo leen, esta semana lo sufrí (una parte de él).

Encuentro difícil habituarme a sus horarios laborales (¿un banco cerrado en lunes?) y de comer. Aquí por la mañana son felices con su pan dulce y taza de café. Con eso tienen hasta medio día que comen mejor, pero dejando hambre suficiente para en la noche cenar abundante. Para mi y mi apetito de dinosaurio esto resulta muy problemático, pues en la mañana me dio hambre (los dos o tres días que tuve desayuno francés), a media mañana seguía con hambre, a la hora de la comida no llené, en la tarde estaba hambrienta y en la noche me dejé caer. Esto ha traído como consecuencia que me la pase comiendo, y lo peor, carbohidratos (deliciosas berlinesas rellenas de manzana no me abandonen nunca). Al mismo tiempo,mi viejo amigo kebab ha venido al encuentro. Mis papilas están de fiesta, pero mi salud y bolsillo comienzan a resentirlo.

En cuanto al horario, debo recordar que el fin de semana se extiende hasta el lunes, ya que muchos establecimientos no abren ese día.... ni a medio día,,,,,

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