Llegué el miércoles por la mañana y de inmediato me encontré con la persona que me rentaría el departamento, quien muy amablemente fue a recogerme a la estación. Como el departamento está a escasos 5 minutos de la Garfe de Nice Ville, por lo que sobra decir que el camino hacia el mismo se hizo a pie. En el trayecto me fue mostrando un poco de las cosas que puedo hacer cerca de mi nuevo hogar. Me mostró el supermercado, la boulangerie y demás.
A partir de este momento supe que sería una experiencia mejor en Francia que la vivida en París hace dos años.
La gente aquí se ha mostrado más amable y atenta. No se desesperan cuando te ven intentando hablar su lengua, y hasta te corrigen y ayudan a mejorarla.
Inmediatamente llegando, mi casera, Mme. Susu, me indicó cuáles serían los trámites a hacer, me entregó los documentos que de su parte necesitaría, y me invitó a probar un verdadero desayuno francés (un café y un pan dulce). Al terminarlo, dos de sus más queridos amigos vinieron a verla y a conocer a la nueva asistente. Ella, ex- profesora de español, y él, ex-profesor de francés. Los tres llegaron a la conclusión de que sería mejor para mi y mi fin primordial (mejorar en francés) que me hablaran todo en francés.... y mejor cosa no me podrían haber dicho. Ahora cada vez que cometo el mismo error 3 veces debo pagar 50 centavos de euro.
Fue Mme. Susu la que me impuso esta penalización. Al ver los correos que le escribí, se dio cuenta de que cometía demasiados errores, por lo que me compró una alcancía más grande que a las otras asistentes que ha albergado. Puedo decir con orgullo que no he debido pagar nada.... aún.
Ese mismo día me acompañó a sacar cita para abrir mi cuenta bancaria (si, en Francia hay que sacar cita para TODO) y fuimos a comer. Ese día se suponía que haría ejercicio, pero el cansancio me venció y terminé durmiendo hasta el día siguiente.
Los siguientes días fueron para hacer las compras de mandado, conocer las tiendas con precios más bajos, y aprender a llegar a casa. Por la tarde fue para turistear. Y qué mejor manera de conocer un lugar nuevo que perdiéndose por sus calles. Me dio cosilla porque ya era de noche, no sabía qué onda con la inseguridad de la ciudad, y para colmo no sabía dónde estaba, Afortunadamente mi GPS interno nunca me abandona, por lo que pude dar con la casa después de una hora mosqueada.
La ciudad es perfecta para recorrerla a pie, aunque después de unos días se vuelve algo cansado ya que está entre colinas.
Esto apenas comienza y ya hay un sin fin de anécdotas y aventuras, de las que poco a poco les iré comentando.

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