lunes, 29 de septiembre de 2014

Le voyage

Hoy hace una semana que salí de casa.

¡Vaya viaje más largo!

Primero, levantarme a las 5 de la mañana para bañarme (no lo habría de hacer en DOS DÍAS), pues debía estar en el aeropuerto a las 7. Después del breve viaje de una hora con diez minutos, llegué a la Ciudad de México. Una conexión de cerca de 10 horas me esperaba.

Después de deambular un rato (o sea, me mosquié y no encontraba mi puerta ni aerolínea), decidí conectarme y acercarme al área del aerolínea donde poco a poco comenzaron a llegar los demás asistentes, algunos acompañados por sus familias y otros solos, como yo.

Conforme el tiempo avanzaba, la expectativa y emoción aumentaba. A las 3 llegaron los de la DGRI a que les volviéramos a firmar los bouchers de autorización de compra de los boletos. A las 3.30 comenzó el check-in y documentación de equipaje. Sólo era cuestión de horas. Mientras otros dos compañeros y yo esperábamos en la sala de abordaje algo pasó. Llegaron varias personas de la SRE a recibir a alguien, y cuál no va siendo nuestra sorpresa cuando vemos que el recibido era el antiguo secretario de la ONU, Kofi Anaan. Al pasar el tiempo, la sala se fue llenando, no sólo de mexicanos, sino también de turcos y alemanes. El vuelo salió con una hora de retraso, lo que dificultaría nuestra conexión en Frankfurt.

Al llegar a Frankfurt, sólamente tuvimos como 40 minutos para recorrer medio aeropuerto, pasar por migración y superar las colas de entrada a el área de abordaje. Varios llegamos barridos, pero felices, ya que en cuestión de una hora estaríamos llegando al aeropuerto CDG.

Para no hacerla más larga, tuve que tomar el RER, bajarme en Notre-Dame, batallar en las calles y metro mientras encontraba la conexión con otra línea del RER, bajarme en la Gare D'Austerlitz, volver a batallar, descubrí que hay duchas en las estaciones del metro (ahora entendí porqué se había molestado la encargada con las gringas hace dos años), sacar mi oxidado francés y pedir comida en un restaurante, así como la info de mi tren y pedir agua potable gratis. Después tomar mi tren, que erróneamente creí sería de camas como la vez pasada; medio dormir (lo bueno que no iba nadie a un lado mío, pero me iba muriendo de frío) y llegar 11 horas después a Niza.... todo esto con una maleta de 23kg, una mochila de 7 y la mochililla de la cámara.

1 comentario:

  1. Muy agradable leer sus experiencias miss, espero seguir viendo publicaciones y saber que se la esta pasando muy bien. :)

    saludos!!

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